
El Estado de la Tecnología de Baterías EV en 2025
El ecosistema de baterías para vehículos eléctricos atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia. En Güil, seguimos de cerca esta evolución porque la química que impulsa un EV determina no solo su autonomía y precio, sino también la viabilidad de modelos de negocio enteros en la cadena de valor de la movilidad.
El panorama actual de química de baterías
En 2025, dos familias químicas dominan el mercado: las celdas de níquel-manganeso-cobalto (NMC) y las de litio-ferrofosfato (LFP). Cada una ocupa un nicho estratégico distinto, y la elección entre ambas refleja prioridades divergentes entre fabricantes.
Las celdas NMC — particularmente en sus variantes NMC 811 y NMC 622 — siguen siendo la opción preferida para vehículos premium. Su densidad energética superior, que alcanza los 250-300 Wh/kg a nivel de celda, permite autonomías por encima de los 500 kilómetros sin comprometer el peso del paquete. Mercedes-Benz, BMW y Hyundai continúan apostando por esta tecnología en sus modelos de gama alta.
Por otro lado, las celdas LFP han experimentado un renacimiento extraordinario. BYD, con su arquitectura Blade Battery, demostró que la seguridad térmica inherente del LFP, combinada con un diseño cell-to-pack, puede competir en autonomía con soluciones NMC a un costo significativamente menor. Tesla adoptó LFP para sus modelos de entrada en 2022, y para 2025 más del 40% de los EVs vendidos globalmente utilizan esta química.
Tendencias emergentes que observamos
Desde nuestra perspectiva de inversión, identificamos tres corrientes tecnológicas que merecen atención especial:
Cátodos ricos en manganeso (LMFP). CATL y BYD están desarrollando variantes de LFP enriquecidas con manganeso que prometen un incremento del 15-20% en densidad energética sin sacrificar las ventajas de costo y seguridad del LFP convencional. Las primeras celdas LMFP comerciales ya están llegando a vehículos en China.
Ánodos de silicio. Empresas como Sila Nanotechnologies, Enovix y Group14 están sustituyendo parcialmente el grafito del ánodo con silicio, logrando incrementos del 20-40% en capacidad. Mercedes-Benz ya integra ánodos con contenido de silicio en su EQG, y esperamos una adopción más amplia durante 2025 y 2026.
Celdas de sodio-ion. Para segmentos de movilidad urbana y almacenamiento estacionario, las baterías de sodio-ion representan una alternativa libre de litio con costos proyectados por debajo de los 40 USD/kWh. CATL y HiNa Battery lideran la comercialización, con las primeras aplicaciones en microcoches y vehículos de reparto en mercados asiáticos.
Implicaciones para inversores
El equipo de Güil considera que la diversificación de químicas de baterías no es una amenaza para el sector, sino una señal de maduración. Un ecosistema con múltiples soluciones optimizadas para distintos segmentos — desde micromovilidad hasta camiones de largo recorrido — amplía el mercado total direccionable y crea oportunidades de inversión en cada eslabón de la cadena.
La pregunta ya no es si las baterías serán lo suficientemente buenas para reemplazar al motor de combustión. La pregunta es cuál de las docenas de innovaciones en desarrollo llegará primero a escala comercial, y qué equipos fundadores están mejor posicionados para capturar ese valor.